A sangre fría. Sin una discusión, sin resistencia y sin darle ninguna oportunidad. Así asesinaron a Kevin Samuel Rueda, el joven de 21 años que estaba a sólo cuatro meses de convertirse en policía. Un delincuente le apuntó con un arma, le exigió la motocicleta y, cuando la víctima ya estaba reducida, le disparó a quemarropa. Después escapó junto a su cómplice dejando el cuerpo tendido sobre el pavimento.

El crimen ocurrió poco después de las 5 de la madrugada de ayer, en avenida Colón y Fortunata García, en la zona sur de la capital tucumana. La víctima se dirigía hacia Bella Vista para encontrarse con su padre y luego participar de un desfile en Juan Bautista Alberdi. Vestía su uniforme de gala cubierto por un jogging para protegerlo del frío y evitar ensuciarlo. “Era imposible que alguien lo identificara como integrante de la fuerza”, explicó el fiscal Carlos Sale, que encabeza la investigación.

Los primeros llamados al 911 alertaron sobre un joven herido durante el robo de una motocicleta. Cuando los efectivos llegaron al lugar encontraron a Rueda gravemente herido. Minutos después, el personal del Sistema de Emergencias 107 confirmó su fallecimiento.

LA VÍCTIMA. El cadete Kevin Samuel Rueda tenía 21 años.

El disparo

La reconstrucción del hecho comenzó a tomar forma a partir del relato de un testigo que circulaba por la zona cuando ocurrió el ataque. Según declaró, observó cómo dos hombres que viajaban en una motocicleta sobrepasaron a Rueda y realizaron una brusca maniobra para interceptarlo.

“Sólo vi que aceleraron y se le cruzaron. Después escuché una detonación muy fuerte. Cuando me di vuelta, los delincuentes escapaban con las dos motos”, habría relatado ante los investigadores.

Las imágenes de cámaras de seguridad respaldan esa versión. Según los investigadores, el acompañante descendió del rodado, amenazó a la víctima con un arma y se produjo el robo. Lo que ocurrió después quedó parcialmente fuera del alcance de las cámaras, pero las evidencias halladas en la escena permiten reconstruir el desenlace. Las imágenes no tomaron registros lo suficientemente claros para identificar al autor del disparo, ya que el conductor de la moto tenía puesto un casco.

Los peritos encontraron una vaina servida y el proyectil disparado por una pistola calibre nueve milímetros. El informe preliminar de la autopsia reveló que la bala ingresó por la zona cercana a la axila izquierda, atravesó el tórax y provocó lesiones mortales en el corazón y los pulmones.

Además, los especialistas detectaron rastros de quemaduras en la ropa de la víctima. Ese detalle es clave: indica que el disparo fue efectuado prácticamente a contacto o a muy corta distancia. Para que quede una marca de esas características, el delincuente gatilló el arma a no más de cinco centímetros.

Todo apunta a que Rueda no intentó resistirse. Tampoco estaba armado. Como aún era aspirante, no tenía asignada un arma reglamentaria.

Bronca y miedo

La noticia se propagó rápidamente por el barrio. El sonido del disparo despertó a varios vecinos, aunque muchos comprendieron la magnitud de lo ocurrido cuando comenzaron a llegar los patrulleros y las ambulancias.

“Nos despertó el ruido, pero jamás imaginamos que habían matado a una persona. Después vimos al chico tirado en el pavimento. No se puede creer lo que está pasando”, contó el vecino Federico Ríos. Otros habitantes de la zona aseguran que los robos de motocicletas se multiplicaron en los últimos meses.

“Esta es una zona peligrosa para cualquiera que circule de noche. Los delincuentes salen a cazar motos. Antes eran arrebatos; ahora directamente te apuntan con un arma”, señaló Azucena de García.

PERICIAS. El equipo del ECIF y el fiscal Carlos Sale en el lugar.

La cacería

El homicidio generó una inmediata reacción dentro de la fuerza. El fiscal Sale ordenó la intervención de varias divisiones especializadas y el jefe de Policía, Joaquín Girvau, supervisó personalmente los operativos desplegados para localizar a los responsables.

Horas después del crimen, los investigadores encontraron abandonada en un descampado cercano a Manantial Sur la Honda Wave robada a la víctima. Poco después hallaron también la motocicleta utilizada por los atacantes: una KTM denunciada como robada la semana pasada y abandonada en un predio del barrio Ampliación Miguel Lillo.

El fiscal Sale ordenó que los peritos del ECIF recolectaran pruebas químicas -restos de pólvora- y biológicas -ADN- de ambos rodados.

BÚSQUEDA. Una de las motos fue hallada en un descampado cercano.

Las pistas recolectadas permitieron poner bajo la lupa a dos sospechosos mayores de edad, ambos con antecedentes por delitos contra la propiedad. Uno de ellos, un tal Delgado, fue detenido al cierre de esta edición, y otro apodado “Cucú” era buscado. La Policía desplegaba allanamientos y operativos para encontrarlo.